Nov 18

Nov 18

La gastronomía peruana es, sin duda, una de las mejores del mundo, y cada día sigue sorprendiendo a propios y extraños. No solo aquellos grandes locales con carteles son los que impresionan y que son dignos de ser destacados. Por ello, decidimos hacer un recorrido por cuatro de los restaurantes a puerta cerrada más exquisitos de la capital anfitriona de la cumbre.
VARIEDAD GLOBAL
Uno de estos rincones, cuya puerta se encuentra cerrada pero con una cocina abierta para todos los que lo requieran, es el ya conocido Ñaylamp, ubicado en el bohemio distrito de Barranco. Aquí, todos los días son diferentes pues su agenda gastronómica, hecha al mínimo detalle por su chef Santiago Solari, es la encargada de ofrecer un deleite a los paladares de sus fieles habitúes.
Sin duda, la fecha de la semana en la que este recinto recibe más comensales es el día jueves, conocidos también como noches de pizza, en las que variadas pizzas hechas al horno con leña de eucalipto y en masa integral son las protagonistas de la velada. Lo mejor es que por S/.35 se pueden comer todas las que su apetito permita. Los sabores más conocidos son la pizza portofino, la margarita, la greca y la de langostinos, entre otras. Y no se preocupe: si le provoca visitar el restaurante otro día de la semana, su carta de más de 50 platos se encuentra disponible.
El sabor oriental y el peruano se han combinado a la perfección. Muestra de ello es la casa de Javier Wong, bautizada como Chez Wong, un espacio sencillo y acogedor. Ubicada hace más de diez años en La Victoria, la cocina de este autodidacta les otorga a sus clientes cautivos una oda al pescado en toda su esencia. Aquí no hay cartas ni lista de menú, solo la palabra de Wong, sus consejos y la sabiduría del comensal para acatar sus disposiciones.
Si uno se anima a visitar este rincón del buen sabor, puede disfrutar de un lenguado o de un pulpo con verduras salteadas y una sazón bastante fresca y agradable. Si es amante de los frutos del mar, no se arrepentirá. Eso sí, solo atiende a la hora del almuerzo y con previa reserva.
SABOR DE FAMILIA
El apellido Cavenecia ya ha adquirido prestigio dentro del mundo de la gastronomía local y es que, no en vano, Ricardo Cavenecia y su hijo Sebastián han sabido crear en su rincón familiar una suerte de restaurante (al que ellos prefieren llamar taller de cocina) en donde los manjares vienen y van sin dar pie a queja alguna. La dedicación y los excelentes paladares de ambos los han hecho acreedores y partícipes de más de un concurso gastronómico y de eventos a escala internacional en los que han representado la cocina peruana.
Su carta está protagonizada por pescados y mariscos, y su cocina de autor no debe dejarse de lado: el arroz con pato es uno de los platos más conocidos y, desde luego, requeridos por sus clientes. Asimismo, el muchame (de atún) se ha convertido en una entrada preferida, al igual que sus cebiches, como el del inca o el de conchas negras a la diabla. En la casa de Los Cavenecia, tal como ellos recomiendan, lo mejor es poner en el centro de la mesa varios platillos para luego picar de todos.
PARADA EN LIMA
Para muchos amantes de las olas y de las playas que Punta Hermosa ofrece, el nombre del restaurante Donde Luis no sonará raro, pues sus pastas y pizzas lo hicieron por muchos años punto de parada fija durante una estadía en el balneario. Sin embargo, su chef y dueño Luis Leura, un argentino con muchos años de residencia en nuestro país, decidió –para suerte de los limeños– crear una sucursal de este magnífico restaurante en Barranco.
Su gran puerta, que se asemeja a la de un taller mecánico, oculta un lugar cálido en donde uno se siente en casa. La carta cuenta con una gran variedad de pastas, salsas y pizzas, todas cocinadas al horno y hechas a manos de Leura a vista de los comensales. El sabor está garantizado.
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